Enviado por alejandro el
16 de Junio del 2026
La Unidad Solidaria fortaleció 984 organizaciones y consolidó la asociatividad como motor de paz y desarrollo en los territorios

La economía solidaria sigue consolidándose como una herramienta estratégica para la transformación social, la inclusión económica y la construcción de paz en Colombia. Durante 2025, la Unidad Solidaria fortaleció su presencia en los territorios, impulsó procesos organizativos en todo el país y avanzó en la consolidación de redes productivas, circuitos de comercialización y modelos asociativos que hoy generan oportunidades económicas para miles de personas en el país.

Los resultados de la vigencia 2025 reflejan el compromiso de la Unidad Solidaria con la implementación de la Agenda de Asociatividad Solidaria para la Paz, una hoja de ruta institucional que articula esfuerzos del Gobierno Nacional, las organizaciones sociales, comunitarias y solidarias, los gobiernos territoriales y diversos actores del desarrollo para promover una economía centrada en la cooperación, la equidad y el bienestar colectivo.
Durante el último año, la entidad promovió y fortaleció 984 organizaciones solidarias en diferentes regiones del país, brindando acompañamiento técnico, formación, fortalecimiento organizativo y acceso a rutas para la comercialización, el financiamiento y los medios de producción. Esta gestión permitió beneficiar a miles de personas y consolidar la asociatividad como una alternativa real para mejorar las condiciones de vida de las comunidades.
Uno de los principales logros alcanzados fue el avance en el cumplimiento de la meta establecida en el Plan Nacional de Desarrollo para el fortalecimiento de organizaciones solidarias. Gracias a las acciones implementadas desde la Agenda de Asociatividad Solidaria para la Paz, la entidad registró un cumplimiento acumulado del 99,17 % frente a la meta cuatrienal de organizaciones fomentadas, consolidando una de las apuestas estratégicas del Gobierno Nacional para promover la economía solidaria, popular y comunitaria. 
La gestión desarrollada durante 2025 -2026 ha estado estrechamente vinculada a los compromisos del Acuerdo Final de Paz y a la implementación del Plan Nacional de Fomento a la Economía Solidaria y Cooperativa Rural (Planfes), orientado a fortalecer las capacidades organizativas y productivas de las comunidades rurales, especialmente en territorios afectados por el conflicto armado.
Como resultado de este trabajo, la Unidad Solidaria adelantó procesos de creación y fortalecimiento de organizaciones en 267 municipios del país, incluidos 61 municipios PDET, promoviendo el desarrollo de iniciativas productivas, el acceso a oportunidades económicas y el fortalecimiento del tejido social.
Estas acciones permitieron beneficiar de manera directa a cerca de 10.000 personas e impactar indirectamente a más de 27.000 ciudadanos, fortaleciendo procesos organizativos con enfoque diferencial e impulsando la participación de comunidades indígenas, afrodescendientes y organizaciones lideradas por mujeres.
La asociatividad solidaria se vuelve así en la confirmación de que la economía solidaria funciona para reducir brechas históricas entre el campo y la ciudad, generar ingresos, fortalecer capacidades locales y construir condiciones favorables para una paz estable y duradera.
En la vigencia 2025 - 2026, la Unidad Solidaria avanzó en la consolidación de los Territorios Asociativos Solidarios, una estrategia que promueve la articulación de organizaciones, comunidades y entidades alrededor de proyectos productivos, comerciales, culturales y ambientales. Los avances logrados evidencian cómo la cooperación puede convertirse en un factor determinante para impulsar el desarrollo territorial.
En Buenaventura se destacó la constitución de la Cooperativa Multiactiva de Segundo Nivel Unidos por el Pacífico, integrada por 105 organizaciones que fortalecen la representación y articulación del sector solidario en el territorio.
En Arauca se registraron importantes avances en la industrialización de la cadena productiva del cacao, mientras que en el norte del Valle del Cauca se puso en funcionamiento un centro de acopio que fortalece los procesos de comercialización e integración regional.
La región de La Mojana y la Depresión Momposina avanzó en la consolidación de la iniciativa turística y ambiental denominada “Ruta del Mangle – Ruta de la Vida”, una experiencia que integra turismo comunitario, conservación ambiental y protección de los saberes tradicionales.
Por su parte, el Magdalena Medio consolidó la creación de la Federación Mesa Solidaria del Magdalena Medio, integrada por 23 organizaciones de Antioquia, Bolívar y Santander. En Santander se fortaleció la Federación Territorios Solidarios, que reúne organizaciones vinculadas a procesos de producción, transformación, comercialización y turismo comunitario. Entre otros logros que se pueden leer en el informe completo de la Rendición de Cuentas 2025 de la Unidad Solidaria.
Estos resultados contribuyen a evidenciar el potencial de la asociatividad solidaria para dinamizar economías locales, fortalecer redes de cooperación y promover modelos de desarrollo construidos desde las comunidades.
Otro de los hitos más relevantes de la vigencia fue la consolidación de 25 Circuitos Asociativos Solidarios en distintas regiones del país.
Estos circuitos permiten articular organizaciones solidarias, comunitarias y populares alrededor de proyectos productivos comunes, fortaleciendo cadenas de valor, procesos de comercialización y oportunidades de acceso a mercados.
Los circuitos impulsados en la última vigencia abarcan sectores como la agroindustria, el turismo comunitario, la producción agroalimentaria, las artesanías y los saberes tradicionales.
Experiencias desarrolladas en departamentos como La Guajira, Chocó, Norte de Santander, Santander, Huila, Nariño, Putumayo, Amazonas, Cauca, Bolívar, Quindío, Antioquia y Valle del Cauca evidencian cómo la integración económica solidaria contribuye a mejorar la competitividad de las organizaciones y a generar mayores oportunidades para los productores locales.
La consolidación de estos circuitos representa un avance significativo en la construcción de modelos económicos basados en la cooperación, el comercio justo y la generación colectiva de valor.
La juventud también ocupó un lugar central dentro de la gestión institucional durante este periodo. En articulación con el Ministerio de Igualdad y Equidad, la Unidad Solidaria desarrolló procesos formativos en el marco del programa Jóvenes en Paz, promoviendo la economía solidaria como alternativa para la generación de ingresos y la construcción de proyectos de vida.
En la región del Catatumbo se adelantaron procesos de sensibilización y fortalecimiento organizativo que beneficiaron a 743 jóvenes de municipios como Tibú, Sardinata, El Carmen, Teorama, San Calixto y Ocaña.
Uno de los principales resultados de esta iniciativa fue la creación de la Cooperativa Multiactiva Rural Agroecoproductiva de Jóvenes del Catatumbo – COOMULPROJOVEN Catatumbo en Paz, integrada por 73 jóvenes comprometidos con el desarrollo de proyectos agroecológicos y la construcción de paz territorial.

Asimismo, en el departamento de Caldas se realizaron ocho jornadas formativas que involucraron a 366 jóvenes en procesos de capacitación relacionados con asociatividad, emprendimiento y economía solidaria.
Estas acciones contribuyeron a fortalecer el liderazgo juvenil y la promoción de alternativas sostenibles para la inclusión económica y social de las nuevas generaciones.
La gestión institucional también mantuvo un fuerte enfoque de género, reconociendo el papel fundamental que desempeñan las mujeres en los procesos de desarrollo económico y social de los territorios.
Durante la vigencia se fortalecieron y acompañaron organizaciones lideradas por mujeres, promoviendo su participación en iniciativas productivas, espacios de decisión y procesos asociativos.
Los resultados alcanzados muestran avances significativos en la creación y fortalecimiento de organizaciones conformadas por mujeres, contribuyendo al reconocimiento de la economía del cuidado, la autonomía económica y la generación de oportunidades para miles de lideresas en todo el país.
Esta apuesta se articula con la Agenda de Asociatividad Solidaria para la Paz, que reconoce a las mujeres como actoras fundamentales en la construcción de territorios más equitativos, sostenibles y solidarios.
A través de procesos de formación, acompañamiento técnico, fortalecimiento organizativo y articulación territorial, la Unidad Solidaria continúa posicionando la economía solidaria como una herramienta para la inclusión social, la generación de ingresos, la protección de los territorios y la construcción de paz.
Los resultados obtenidos durante la vigencia permitieron a la Unidad Solidaria, el Gobierno Nacional y el sector solidario escribir el primer Plan Decenal para la Economía Solidaria, demostrando que cuando las comunidades se organizan, fortalecen sus capacidades y construyen proyectos colectivos, es posible generar transformaciones reales que impactan positivamente la vida de las personas.
La Unidad Solidaria seguirá trabajando junto a las organizaciones solidarias, populares y comunitarias para consolidar territorios más justos, participativos y sostenibles, donde la asociatividad continúe siendo una fuerza capaz de impulsar el desarrollo, fortalecer la democracia y construir paz desde los territorios.
 

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