Enviado por alejandro el
24 de Marzo del 2026
Mujeres que transforman el fútbol: historias de resistencia, organización y solidaridad desde la tribuna

En el marco de la campaña #MujeresSolidarias, la Unidad Solidaria llegó a un escenario que por años ha sido visto desde el estigma, pero que hoy también se está resignificando: la tribuna. Allí, entre cánticos, banderas y pasión, mujeres como Daniela Guerrero, Brenda Martínez, Myriam Ordóñez, Angélica Burgos y Tatiana Martínez están construyendo procesos organizativos que van mucho más allá del fútbol.

Desde la tribuna de Millonarios FC, estas mujeres han encontrado un lugar para habitar, pero también para cuestionar, proponer y transformar. Porque el estadio, como ellas mismas lo dicen, también es un escenario de disputa: política, social y cultural.

Hace casi 12 años nació Fútbola, una organización de mujeres hinchas que decidió abrirse camino en un entorno históricamente marcado por el machismo. Su apuesta fue clara desde el inicio: no se trataba de crear un “parche”, sino de construir una colectividad que promoviera la inclusión, la equidad y la participación real de las mujeres en el fútbol.

A través de procesos organizativos, pedagógicos y de acompañamiento, Fútbola ha logrado reunir mujeres de todas las tribunas (oriental, occidental, sur y norte), generando espacios donde las experiencias individuales se convierten en aprendizajes colectivos y en herramientas para las nuevas generaciones.

Como lo expresa Angélica Burgos: “Fútbola es el primer colectivo de mujeres y nace porque ninguno de los colectivos nos representaba como mujeres. Entonces abrimos espacios donde nosotras tenemos incidencia, con lucha colectiva de mujeres”.

De estos procesos organizativos también han surgido iniciativas que fortalecen la economía popular y solidaria. Un ejemplo de ello es Futbolera Colombiana, una marca que nace como espacio de juntanza para mujeres hinchas y que hoy comercializa productos como camisetas, chaquetas, calcas y posters con mensajes sociales.

Este tipo de iniciativas se articula con procesos más amplios que buscan que las mujeres futboleras puedan visibilizar, fortalecer y formalizar sus emprendimientos, acceder a espacios de comercialización y encontrar rutas de crecimiento dentro de las economías populares.

A esta red también se suma Sensorial Spa, un emprendimiento que pone en el centro el bienestar emocional y físico de las mujeres, reconociendo que quienes habitan estos espacios también son madres, trabajadoras, cuidadoras y lideresas que necesitan espacios de reconexión y cuidado.

Otro de los procesos que ha emergido de la mano con esta organización es AntifAzul, un colectivo con cerca de cinco años de trabajo que ha fortalecido un enfoque más político, crítico y educativo dentro del entorno futbolero.

Desde allí se promueven procesos de formación en temas sociales, históricos y de género, dirigidos no solo a mujeres, sino a todas las personas que hacen parte del ecosistema del fútbol, entendiendo que la transformación debe ser colectiva.

En este camino, la hinchada de Millonarios FC, ha sido uno de los espacios donde estas iniciativas también han encontrado eco y posibilidades de acción. Desde allí, se han impulsado procesos de formación, acompañamiento y participación que han permitido avances significativos en la inclusión de las mujeres, incluso en ámbitos como la música dentro de la tribuna.

Lo que atraviesa todas estas experiencias es una palabra clave: solidaridad. Una solidaridad que se expresa en la juntanza, en el acompañamiento y en la construcción colectiva de espacios más seguros y dignos para las mujeres.

Aquí, el fútbol deja de ser solo entretenimiento y se convierte en un escenario de vida:

un lugar donde las mujeres hablan, deciden, emprenden, crean, cuidan y transforman.

Cada una de ellas habita múltiples roles (hinchas, madres, emprendedoras, profesionales, amigas, activistas) y desde allí construyen discursos claros, conscientes y profundamente políticos, que cuestionan las violencias históricas y abren camino a nuevas formas de habitar estos espacios.

Más allá de las historias individuales, lo que está ocurriendo en estos colectivos habla de una necesidad más amplia como sociedad: la de organizarnos desde los afectos, de construir en colectivo y de transformar narrativas históricamente marcadas por la exclusión y la violencia.

“La apuesta es pensarnos en un trabajo de la mano, inclusivo, desde la equidad. Todos habitamos el ecosistema del fútbol. Si nos unimos y construimos desde la colectividad, vamos a tener un crecimiento social, económico y personal mucho más grande. Pensamos en las nuevas generaciones y en dejar un legado de un fútbol en paz”.

Hoy, desde las tribunas, estas mujeres están demostrando que el fútbol también puede ser un espacio para la organización, la solidaridad y la transformación social.

Porque cuando las mujeres se juntan, no solo ocupan espacios: los resignifican.

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