Enviado por alejandro el
22 de Octubre del 2026
Los pagos digitales ganan terreno y abren nuevas oportunidades para el sector solidario

Enviar dinero desde el celular, pagar una compra sin efectivo o recibir el pago de una venta en cuestión de segundos son operaciones cada vez más habituales en Colombia. La tecnología está cambiando la manera en que las personas y los negocios mueven su dinero, y las entidades financieras, incluidas las cooperativas y otras organizaciones solidarias, tienen el reto de adaptarse a estos cambios.

Esta transformación se refleja en el crecimiento de los canales digitales y de los sistemas de pagos inmediatos, que facilitan las transacciones sin necesidad de acudir a una oficina bancaria. En este escenario, las organizaciones de la economía solidaria también avanzan en la incorporación de herramientas tecnológicas para ofrecer nuevos servicios y responder a las necesidades de sus asociados y usuarios.

Un ejemplo es la conexión de entidades cooperativas y solidarias al sistema de pagos inmediatos Bre-B, del Banco de la República. Visionamos, la red de pagos del sector cooperativo y solidario, informó que durante el primer año de operación de este sistema conectó a más de 180 entidades, con cerca de 600.000 llaves activas y alrededor de seis millones de transacciones. La red tiene presencia en 24 departamentos del país.

Esta conexión permite que los usuarios de las entidades vinculadas realicen transferencias y pagos inmediatos. Para los pequeños negocios y las empresas asociativas, estas herramientas pueden facilitar el recaudo de ventas, el pago a proveedores y otras operaciones cotidianas, además de ampliar sus posibilidades de acceso a servicios financieros digitales.

El avance de estas tecnologías también plantea retos relacionados con la seguridad de las operaciones, la confianza de los usuarios y el acceso efectivo a las herramientas digitales. Por eso, su incorporación requiere no solo infraestructura tecnológica, sino también información clara, acompañamiento y servicios que respondan a las necesidades de las personas y las organizaciones.

Para las organizaciones solidarias, avanzar en la transformación digital significa contar con nuevas herramientas para fortalecer sus servicios, facilitar las operaciones de sus asociados y mejorar sus posibilidades de crecimiento. La tecnología puede contribuir a que cooperativas, fondos de empleados y otras empresas asociativas amplíen sus capacidades, se conecten con más personas y participen en mejores condiciones en la actividad económica. El desafío está en aprovechar estas herramientas para fortalecer su gestión, impulsar su desarrollo empresarial y generar oportunidades en los territorios.

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