Enviado por alejandro el
24 de Agosto del 2026
Cooperativas, protagonistas de la reactivación territorial
Cooperativas, protagonistas de la reactivación territorial

El papel del cooperativismo en la economía colombiana cobra especial relevancia ante los desafíos de crecimiento, inclusión financiera y recuperación de los territorios afectados por la emergencia nacional.
“Se acabó el tiempo de pensar las cooperativas como cosas pequeñas y marginales”. Con esta afirmación, el ministro de Hacienda y Crédito Público, Miguel Gómez, puso sobre la mesa uno de los principales mensajes del 25.º Congreso Nacional Cooperativo: el cooperativismo tiene un papel que jugar en el crecimiento económico del país y cuenta con capacidades que pueden contribuir a enfrentar algunos de los desafíos actuales.
Durante su participación en el Congreso, el ministro destacó la importancia de fortalecer el sector cooperativo, especialmente por su presencia en territorios donde la banca tradicional no tiene la misma cobertura. En este sentido, señaló que las cooperativas pueden contribuir a ampliar el acceso al crédito formal y hacer frente a problemáticas como el denominado “gota a gota”. También planteó la necesidad de actualizar el marco legal del sector y anunció la intención del Gobierno de presentar un proyecto de ley y establecer una mesa de trabajo para avanzar en esta materia. 
La discusión adquiere una dimensión particular en el contexto que atraviesa el país. El Gobierno Nacional expidió el Decreto 1261 del 19 de agosto de 2026, mediante el cual declaró el Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica por grave calamidad pública en los territorios afectados por el terremoto del 10 de agosto. La declaratoria tiene una vigencia de 30 días y busca facilitar la atención de las personas damnificadas, la recuperación de servicios esenciales, la reconstrucción de infraestructura y la reactivación económica de los territorios afectados. 
De acuerdo con el Ministerio de Hacienda, la emergencia comprende municipios afectados de 15 departamentos y parte de las medidas anunciadas están orientadas a proteger el empleo, apoyar las actividades productivas, facilitar el acceso a financiación y contribuir a la recuperación de las economías locales. Entre ellas se contemplan líneas de crédito de emergencia para microempresas, medidas para trabajadores independientes y mecanismos para apoyar la recuperación de la producción agropecuaria.
En materia financiera, el Decreto 1261 también contempla la posibilidad de establecer medidas temporales relacionadas con crédito y dispone que, durante la emergencia, las cooperativas de ahorro y crédito puedan atender temporalmente a personas damnificadas que no sean sus asociadas. Esta disposición reconoce la capacidad de estas organizaciones para ampliar su alcance y acercar servicios financieros a comunidades que requieren alternativas para afrontar las consecuencias de la emergencia.
El debate planteado en el Congreso Nacional Cooperativo trasciende el ámbito financiero. La presencia territorial de las organizaciones solidarias, su capacidad de asociación y su orientación hacia las necesidades de sus comunidades hacen parte de las características que pueden resultar estratégicas para fortalecer procesos de desarrollo local.
En su intervención, el ministro de Hacienda insistió precisamente en la necesidad de ampliar la participación de las cooperativas en la economía y fortalecer su capacidad para llegar a personas que permanecen por fuera del sistema financiero formal. También llamó la atención sobre la necesidad de modernizar las reglas que rigen al sector para responder a las transformaciones tecnológicas y económicas de las últimas décadas. 
Para la economía solidaria, este escenario representa también una oportunidad para profundizar una conversación que va más allá de las cifras: ¿qué papel pueden desempeñar las organizaciones solidarias en la transformación económica y social de los territorios?
La pregunta cobra mayor importancia cuando se observa que la emergencia nacional no solo plantea necesidades inmediatas de atención y reconstrucción, sino también el desafío de recuperar las actividades productivas y fortalecer las economías locales. El propio Ministerio de Hacienda señala que las medidas derivadas del Decreto 1261 buscan, entre otros objetivos, contribuir a la reactivación económica de los territorios afectados.
Desde esta perspectiva, el cooperativismo puede ser entendido no solamente como una alternativa para acceder a servicios financieros, sino como una forma de organización económica basada en la asociación de personas y en la construcción colectiva de soluciones.
El mensaje planteado en el Congreso Nacional Cooperativo coincide así con una discusión que es fundamental para el sector solidario: pasar de reconocer a las cooperativas como actores de pequeña escala a comprender su potencial para participar en procesos de desarrollo, inclusión económica y fortalecimiento territorial.
El momento actual invita a seguir profundizando en estas discusiones y a conocer las transformaciones que vive el cooperativismo colombiano, así como los nuevos marcos normativos y las oportunidades que pueden abrirse para las organizaciones solidarias.

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