Enviado por alejandro el
15 de Septiembre del 2026
Cooperación y economía solidaria: una conversación sobre los retos del sector

Un tintico con…, diálogo realizado en Voces Solidarias, el magacín, entre Carlos Acero, presidente ejecutivo de la Confederación de Cooperativas de Colombia (Confecoop), John Rojas, director técnico de Desarrollo de las Organizaciones Solidarias de la Unidad Solidaria, y la mesa de trabajo del programa, permitió poner sobre la mesa algunos de los desafíos que enfrenta la economía solidaria y el cooperativismo en Colombia.
La conversación partió de una pregunta recurrente: ¿qué espera el sector solidario del Estado? Para Acero, el debate también debe plantearse desde otra perspectiva: qué puede aportar el cooperativismo al desarrollo del país.
En ese sentido, señaló la importancia de superar una visión del sector centrada exclusivamente en la búsqueda de apoyos o subsidios y avanzar hacia una mayor capacidad para organizar comunidades, generar actividad económica y aportar al bienestar colectivo.
Desde la Unidad Solidaria, John Rojas explicó que el trabajo con las organizaciones no debe limitarse a procesos de capacitación o formalización. La apuesta, señaló, pasa por generar herramientas, medios y condiciones que permitan a las comunidades fortalecer sus capacidades productivas y avanzar hacia procesos sostenibles.
Esta perspectiva implica entender la economía solidaria como una forma de organización que parte de las capacidades existentes en los territorios y que requiere condiciones adecuadas para desarrollarse. También supone revisar los procesos de acompañamiento estatal para que la formalización sea un medio para fortalecer las organizaciones y no un fin en sí mismo.
Durante el diálogo también se hizo referencia a la dimensión económica que ha alcanzado el sector cooperativo en Colombia. Organizaciones como Colanta y otras experiencias del cooperativismo muestran la capacidad que pueden tener estas formas asociativas para participar en diferentes actividades productivas y de servicios.
Otro de los asuntos abordados fue la necesidad de acercar el cooperativismo a las nuevas generaciones. Iniciativas como “Mi primera cooperativa” buscan abrir espacios para que los jóvenes conozcan otras formas de organización económica y puedan participar en proyectos colectivos como alternativas para la generación de ingresos y el desarrollo de sus territorios.
La conversación también puso la mirada sobre los territorios que enfrentan situaciones de emergencia o dificultades económicas y sociales. Allí, la organización comunitaria y la cooperación pueden convertirse en herramientas para fortalecer las capacidades locales y acompañar procesos de recuperación.
A estos desafíos se suma la transformación tecnológica que plantea la incorporación de herramientas digitales, inteligencia artificial y el desarrollo de plataformas para el sector solidario como nuevas oportunidades, pero con el reto de que las organizaciones puedan acceder a estas tecnologías y utilizarlas de acuerdo con sus propias necesidades de la mano del sector solidario en pleno.
Uno de los propósitos planteados durante el diálogo es avanzar en la creación de nuevas organizaciones solidarias en sectores estratégicos de la economía, entre ellos el agro y la electromovilidad, como parte de una apuesta por ampliar la participación de la economía solidaria en el desarrollo productivo del país.
Además de ser un espacio para discutir sobre las demandas del sector, el encuentro planteó una pregunta sobre la capacidad de aporte. La economía solidaria aparece no solo como un sector que requiere acompañamiento institucional, sino como un actor con capacidades para contribuir a la construcción de alternativas económicas basadas en la organización, la asociatividad y el trabajo colectivo.
En Un tintico con…, seguiremos conversando sobre cómo fortalecer las organizaciones del sector, pasando un rato agradable y haciendo resonar las voces solidarias.

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