En el marco del empalme sectorial liderado por el Ministerio del Trabajo, la directora de la Unidad Administrativa Especial de Organizaciones Solidarias, Yolanda Amaya, presentó el balance de la gestión desarrollada durante el Gobierno del Cambio, destacando los avances alcanzados para fortalecer la economía solidaria, popular y comunitaria como una estrategia para impulsar el desarrollo territorial, generar oportunidades de trabajo digno y contribuir a la construcción de paz.
Durante su intervención la directiva indicó que, con corte a diciembre de 2025, la Unidad Solidaria consolidó la Agenda de Asociatividad Solidaria para la Paz, una apuesta estratégica derivada del artículo 85 del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, orientada a fortalecer los procesos asociativos en los territorios y promover modelos de desarrollo basados en la organización comunitaria, la cooperación y la justicia social.
Como resultado de esta gestión, la entidad fomentó la creación y fortalecimiento de 2.380 organizaciones solidarias, populares y comunitarias en todo el país, impulsando iniciativas que hoy permiten a miles de colombianos organizarse para producir, transformar y comercializar sus bienes y servicios de manera asociativa.
Uno de los principales logros fue la consolidación de 13 Territorios Asociativos Solidarios, una estrategia que articula a las organizaciones con las entidades territoriales para fortalecer el desarrollo local y garantizar la sostenibilidad de los procesos asociativos en las regiones.
De igual manera, la Unidad Solidaria logró la creación de 25 Circuitos Asociativos Solidarios, integrando organizaciones dedicadas a actividades como la producción de café, cacao, arroz y otros productos agrícolas, fortaleciendo cadenas de valor que impulsan el comercio justo, los mercados campesinos, la inclusión financiera y el acceso al crédito cooperativo. Como resultado de este proceso también se consolidaron nueve federaciones, fortaleciendo la capacidad organizativa y comercial de las comunidades.
En materia de promoción de la cultura asociativa, la entidad benefició directamente a 12.494 personas, mediante procesos dirigidos a fortalecer las capacidades organizativas de mujeres, jóvenes, víctimas y demás actores de la economía solidaria, popular y comunitaria, promoviendo el trabajo colaborativo y el desarrollo de redes territoriales.
La formación también fue una prioridad durante este periodo. La Unidad Solidaria desarrolló 14 programas educativos, con más de 2.500 personas capacitadas y certificadas, además de acreditar 127 organizaciones para dictar el curso básico de economía solidaria, beneficiando a cerca de 35.000 personas mediante procesos de educación.
En articulación con la academia, la entidad impulsó 15 investigaciones y estudios orientados a fortalecer el conocimiento y la formulación de políticas para el sector, en alianza con instituciones de educación superior y centros de investigación.
La estrategia de fortalecimiento productivo también permitió abrir oportunidades para la internacionalización de organizaciones asociativas. Gracias al trabajo conjunto con la Cancillería, organizaciones cafeteras participaron en la feria hotelera más importante de China, mientras que procesos asociativos del sector cafetero avanzan en la comercialización de su producción en mercados internacionales como Rumania.
Como uno de los principales legados de este Gobierno, la directora destacó la construcción participativa del Plan Decenal de la Economía Solidaria, Popular y Comunitaria, elaborado durante tres años y medio con organizaciones sociales, comunidades, entidades del sector y diferentes actores institucionales. Este instrumento define la hoja de ruta para el fortalecimiento del modelo asociativo durante la próxima década y orientará las acciones del Estado en favor de la economía solidaria, popular y comunitaria.
Asimismo, la Unidad Solidaria avanzó en el fortalecimiento de la Agenda de Asociatividad Solidaria para la Paz e hizo parte de la formulación del CONPES de la Economía Solidaria, Popular y Comunitaria, instrumentos que buscan consolidar una política pública integral para este sector y garantizar su articulación con las entidades del Estado.
Durante su intervención, Amaya resaltó, además, el aporte de la entidad a la construcción de paz mediante la implementación de estrategias como el Planfes y el programa Jóvenes en Paz, desarrolladas de manera articulada con diferentes entidades del orden nacional para generar oportunidades en los territorios.
Finalmente, la directora destacó que uno de los mayores logros de la gestión fue acercar la oferta institucional del Sector Trabajo a las comunidades, fortaleciendo la articulación entre entidades y promoviendo la asociatividad como un camino para mejorar la calidad de vida de miles de colombianos, dinamizar las economías locales y construir un país más solidario, equitativo y con mayores oportunidades para todos.

