Los 2.495 proyectos presentados por las regiones para la construcción del Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030 plantean oportunidades para fortalecer la producción, el empleo, la comercialización y la competitividad territorial. La Unidad Solidaria busca promover alianzas y escenarios de articulación que permitan vincular las capacidades de las organizaciones solidarias con estas apuestas de desarrollo.
El Departamento Nacional de Planeación (DNP) presentó el balance de los encuentros regionales realizados para recoger propuestas e identificar iniciativas que alimenten la construcción del Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030. De acuerdo con la entidad, las regiones presentaron 2.495 proyectos, con un valor reportado de $566,9 billones, susceptibles de financiación y sujetos a evaluación técnica para determinar su estado de maduración y viabilidad.
El balance incluye 854 iniciativas construidas en las mesas de trabajo, de las cuales 221 fueron priorizadas por los participantes. Además, a través del buzón digital dispuesto por el DNP se recibieron 1.813 propuestas ciudadanas. Entre las necesidades identificadas se encuentran la seguridad, la conectividad, el agua y saneamiento básico, la salud, la vivienda y la educación.
El DNP también señaló que entre los criterios considerados para la identificación de proyectos están las cadenas productivas, la logística, el turismo, la agroindustria, la conectividad y la posibilidad de concurrencia de recursos públicos y privados.
Estas cifras dan cuenta de una agenda de desarrollo territorial en construcción. No representan inversiones aprobadas ni proyectos que ya estén en ejecución, pero sí permiten identificar campos en los que las organizaciones solidarias pueden aportar capacidades empresariales, productivas y asociativas.
El sector solidario como actor del desarrollo productivo
Cooperativas, asociaciones mutuales, fondos de empleados y otras organizaciones solidarias hacen parte del tejido empresarial y económico del país. Su capacidad para integrar personas, organizar actividades económicas, movilizar recursos, prestar servicios y desarrollar proyectos colectivos puede contribuir a las transformaciones productivas que requieren los territorios.
En este contexto, la asociatividad puede aportar en diferentes frentes:
- Producción y agroindustria: integración de pequeños y medianos productores, compras conjuntas, transformación de materias primas, generación de valor agregado y desarrollo de cadenas productivas.
- Comercialización y acceso a mercados: organización de la oferta, fortalecimiento de circuitos comerciales, logística, distribución y apertura de nuevos canales de comercialización.
- Emprendimiento y desarrollo empresarial: creación y consolidación de empresas asociativas, fortalecimiento de capacidades administrativas, gestión empresarial y sostenibilidad económica.
- Empleo y formalización: generación de oportunidades productivas, organización del trabajo, formalización de actividades económicas y promoción de condiciones de trabajo decente, de acuerdo con la naturaleza de cada organización.
- Innovación y transformación digital: incorporación de herramientas tecnológicas, inteligencia artificial, soluciones financieras digitales y nuevos modelos de gestión y prestación de servicios.
- Turismo y desarrollo territorial: articulación de iniciativas de turismo comunitario, servicios, cultura, gastronomía y aprovechamiento sostenible de las capacidades de cada región.
Estas posibilidades no significan que todas las organizaciones puedan desarrollar indistintamente estas actividades. Su participación depende de su naturaleza jurídica, objeto social, capacidades, condiciones territoriales y marco normativo aplicable.
La Unidad Solidaria: articulación para construir oportunidades
Frente a esta agenda, la Unidad Solidaria tiene la posibilidad de fortalecer su papel como entidad articuladora entre las organizaciones del sector solidario, los gremios, las entidades públicas, los gobiernos territoriales y otros actores de la economía.
La disposición institucional es promover espacios de diálogo, cooperación y construcción de alianzas que permitan identificar oportunidades concretas de trabajo conjunto, conectar las necesidades de los territorios con las capacidades de las organizaciones y facilitar su relacionamiento con los sectores productivos.
Este trabajo implica una interlocución más cercana con los gremios y organismos de integración del sector, así como con actores de actividades económicas como la agricultura, la industria, el comercio, el turismo, la vivienda, los servicios y la tecnología.
También supone reconocer y visibilizar experiencias empresariales solidarias que aportan a la productividad, la generación de ingresos, la innovación, la formalización y el desarrollo económico de sus regiones.
La articulación con los gremios y las organizaciones no debe limitarse a escenarios de encuentro. Puede traducirse en agendas compartidas, identificación de oportunidades de negocio, intercambio de conocimiento, fortalecimiento de capacidades y construcción de proyectos que conecten al sector solidario con las dinámicas económicas del país.
De la asociatividad a los resultados económicos y territoriales
La Ley 79 de 1988 reconoce la participación del cooperativismo en el diseño y ejecución de los planes y programas de desarrollo económico y social, y establece como propósito fortalecer su integración. También define a la cooperativa como una empresa asociativa creada para producir o distribuir conjunta y eficientemente bienes y servicios.
Este marco permite comprender que la asociatividad solidaria no es ajena a la actividad económica ni al desarrollo empresarial. Por el contrario, puede constituir una forma de organizar capacidades, integrar esfuerzos y generar respuestas colectivas a necesidades productivas y sociales.
La construcción del nuevo Plan Nacional de Desarrollo abre una oportunidad para que estas capacidades sean reconocidas en las apuestas regionales y nacionales. El reto está en fortalecer organizaciones sostenibles, competitivas e innovadoras, capaces de participar en cadenas de valor, generar empleo, ampliar mercados y contribuir al desarrollo de sus territorios.
La Unidad Solidaria busca contribuir a ese propósito mediante la articulación con los gremios, las organizaciones y las instituciones, promoviendo alianzas que permitan conectar la asociatividad con las oportunidades de crecimiento, productividad y desarrollo económico del país.

