La cooperación entre personas y comunidades aparece en distintos lugares del mundo como una forma de responder a desafíos económicos, sociales y ambientales. El informe Construir juntos un mundo mejor: contribuciones cooperativas a los ODS, publicado por la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) y el Comité para la Promoción y el Avance de las Cooperativas (COPAC), reúne experiencias de 90 países y muestra su relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La publicación consolida los informes elaborados durante 2025, declarado por las Naciones Unidas como Año Internacional de las Cooperativas, y revisa experiencias cooperativas relacionadas con los 17 ODS de la Agenda 2030.
Los casos documentados recorren actividades tan diversas como la producción de alimentos, la generación de energía, el trabajo, la protección ambiental y el desarrollo de comunidades. En Ghana, por ejemplo, se registra una experiencia relacionada con productores de cacao; en Grecia, iniciativas de energía comunitaria; y en Marruecos, procesos vinculados con comunidades pesqueras.
Estas experiencias muestran cómo la asociatividad permite reunir capacidades, conocimientos y recursos alrededor de necesidades compartidas. La organización colectiva puede abrir posibilidades para acceder a mercados, desarrollar actividades productivas, generar empleo, mejorar las condiciones de vida y fortalecer las economías locales.
El informe relaciona estas prácticas con diferentes objetivos de la Agenda 2030. La reducción de la pobreza, el hambre y la desigualdad, el trabajo decente, la producción responsable, la acción frente al cambio climático y el desarrollo de comunidades sostenibles hacen parte de los ámbitos en los que se registra actividad cooperativa.
La dimensión social también ocupa un lugar importante. Las cooperativas son organizaciones conformadas por personas que participan de manera conjunta en actividades económicas y sociales, con estructuras de participación y toma de decisiones compartidas. Esta característica permite que los beneficios de una actividad organizada colectivamente permanezcan vinculados a las comunidades que la desarrollan.
El informe señala, además, la importancia de mejorar la información disponible sobre el movimiento cooperativo. Contar con datos que permitan identificar su presencia, actividades y resultados facilita conocer su participación en las economías y en los procesos de desarrollo de los territorios.
A lo largo de la publicación aparecen experiencias en sectores como agricultura, finanzas, vivienda, energía o pesca. La diversidad de estos procesos evidencia la amplitud que puede alcanzar la organización cooperativa cuando las personas se asocian para atender necesidades comunes.
La asociatividad también favorece el intercambio de conocimientos y la construcción de redes entre organizaciones. En diferentes territorios, estas relaciones permiten compartir capacidades, establecer alianzas y desarrollar respuestas colectivas frente a problemas que difícilmente pueden abordarse de manera individual.
El informe de la ACI y el COPAC reúne estas experiencias en un momento en que los países avanzan hacia el cumplimiento de la Agenda 2030. Los casos documentados muestran que las formas cooperativas y asociativas tienen presencia en asuntos directamente relacionados con el bienestar de las comunidades y con la construcción de modelos de desarrollo sostenible.
La experiencia acumulada por organizaciones de distintos países deja un amplio registro sobre las posibilidades de trabajar de manera colectiva, distribuir capacidades y generar soluciones construidas desde los propios territorios.

