Enviado por alejandro el
8 de Octubre del 2026
ASOMONITA, un ejemplo de trabajo cooperativo

En Cajamarca, Tolima, la asociatividad se convierte en una alternativa para fortalecer el trabajo campesino y generar oportunidades económicas para las familias rurales. Así lo demuestra la experiencia de la Asociación de Mujeres Productoras de Lácteos y Arracacha (ASOMONITA), una organización conformada por 11 mujeres y 3 hombres que desde 2015 viene construyendo un proceso basado en los principios de la economía solidaria, el cooperativismo y el trabajo colectivo.

La asociación tiene sus raíces en la vereda San Lorenzo Alto, aunque sus integrantes están ubicados en diferentes sectores rurales y urbanos de Cajamarca, entre ellos Recreo Alto, Tungos y Cajamarquita. Sus actividades productivas parten de las propias fincas, donde cultivan café, banano, plátano, guineo, tomate, mora, fresa, maracuyá y gulúpa, entre otros productos que posteriormente son comercializados o utilizados como materia prima para sus procesos de transformación.

Una de las principales actividades de ASOMONITA es la elaboración artesanal de alimentos, entre ellos lácteos, quesos, yogures y tortas de diferentes sabores. La organización también trabaja con productos derivados de la arracacha y ofrece preparaciones elaboradas con frutas y productos cultivados por sus propios asociados. Entre las variedades de tortas se encuentran las de naranja, queso, banano, piña, auyama y ron con pasas, mientras que los yogures incluyen sabores como mora, fresa, melocotón, guanábana, café, kiwi, gulúpa y maracuyá.

La producción se desarrolla principalmente de manera artesanal, utilizando espacios ubicados en el parque principal de Cajamarca, un restaurante y las propias fincas de los asociados. Esta condición representa uno de los principales retos para la organización, pues, actualmente no cuentan con maquinaria de gran escala ni con registro INVIMA, lo que ha limitado la posibilidad de ampliar su comercialización hacia otros municipios y establecer acuerdos con grandes superficies comerciales.

Pese a estas dificultades, el modelo asociativo les ha permitido generar una dinámica de trabajo colectivo en la que los ingresos obtenidos por la comercialización son distribuidos entre los integrantes de la organización. Para sus miembros, permanecer unidos representa una oportunidad para crear empleo, respaldar a sus familias y fortalecer una actividad productiva que durante varios años desarrollaron de manera individual, antes de formalizar la asociación en 2015.

La experiencia de ASOMONITA también va más allá de la producción propia, pues la organización se ha convertido en un apoyo para otras iniciativas de economía solidaria de Cajamarca. Desde su punto de comercialización contribuyen a vender productos elaborados por asociaciones y emprendimientos aliados, generando una red local que permite ofrecer una vitrina para que diferentes personas ofrezcan sus productos.

Para ASOMONITA, fortalecer sus capacidades productivas y avanzar en los requisitos sanitarios y de comercialización representa, también, una oportunidad para llevar sus productos más allá de Cajamarca y ampliar los beneficios de la economía solidaria.

Hoy, el trabajo de esta asociación se convierte en una referencia para el sector solidario campesino: productores que han sabido organizarse, fortalecer su actividad y encontrar en el trabajo conjunto nuevas posibilidades para sus familias y su territorio.

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