Enviado por alejandro el
9 de Diciembre del 2025
Más que un requisito, el corazón del modelo cooperativo

La Confederación de Cooperativas de Colombia (Confecoop) agrupa modelos sostenibles y con impacto social, por eso, la educación solidaria emerge como un pilar fundamental para el desarrollo del sector cooperativo y solidario en el país. Para profundizar en este tema, conversamos con Alina Ariza, directora ejecutiva de Confecoop Atlántico.

Desde su experiencia al frente de una de las organizaciones cooperativas más importantes, Ariza define la educación solidaria como “el corazón que hace latir la esencia de las entidades solidarias”. Pero va más allá: “Es también la raíz, porque es lo que sostiene el modelo”.

Para ella, este tipo de educación trasciende la capacitación aislada. “No es simple y llanamente un taller. Es todo un proceso que transforma personas, entidades y territorios”, explica, además insiste en que su valor radica en la transmisión de principios como la democracia, participación, ayuda mutua y, fundamentalmente, solidaridad.

Ariza habla sobre las normativas que rigen la educación solidaria en Colombia, asegurando que su vigencia conceptual sigue vigente. “Lo que hay de contenido en esa directiva, que son los principios y valores, son atemporales”, sin embargo, aboga por una actualización metodológica: “Los procesos que están allí descritos probablemente requieren una revisión. Deben involucrar metodologías más participativas, tecnología, otros modos de hacer llegar la información”. La esencia permanece, pero los medios deben evolucionar.

Uno de los desafíos más grandes para Alina, es la percepción de la educación solidaria como un mero trámite. “Siempre se pensó como un prerrequisito para alcanzar algo, pero eso debería ser parte de la cotidianidad”, dice. La educación debe direccionar la toma de decisiones, la gestión de riesgos y la vida diaria de las entidades. Desde Confecoop Atlántico trabajan para que la formación se enlace con la realidad aplicada, promoviendo incluso un “sello 100% cooperativa” que reconoce a las entidades comprometidas con la identidad del modelo.

Convencida del poder de la asociatividad, Alina Ariza cierra con un llamado: “Si nos unimos, tenemos mayores posibilidades de resolver nuestros problemas comunes y desarrollar territorios”. En un país marcado por la desigualdad, la economía solidaria ofrece una alternativa que “pone al ser humano en el centro”.

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