Enviado por alejandro el
22 de Diciembre del 2025
La educación solidaria como eje estratégico para transformar la sociedad

La Unidad Solidaria habló con Armando Alfaro, gerente de la Cooperativa Dinamizar Soluciones, que surgió en 2003 a partir de un grupo de compañeros universitarios interesados en la economía solidaria. 

Su objetivo principal es acompañar a organizaciones como cooperativas, fondos de empleados y mutuales mediante servicios de consultoría y capacitación, con el fin de hacerlas más efectivas y ampliar su cobertura. “A través de la consultoría podemos impactar de manera importante a estas organizaciones para hacerlas más efectivas”, dijo Alfaro.

Para Alfaro, la educación no es solo un requisito formal, sino un eje estratégico para el sector solidario. Como docente universitario, sostiene que la educación es una herramienta de cambio social que permite empoderar a los asociados, directivos y trabajadores en los principios de la economía solidaria.

“La educación la vemos como un eje estratégico. Es una estrategia no solo para empoderar los conceptos y la filosofía solidaria, sino para mantener a los grupos de interés conectados con la misión de la organización”.

Además, destacó que la educación solidaria debe adaptarse a las necesidades específicas de cada organización y territorio, desde cooperativas urbanas hasta organizaciones rurales de base.

Alfaro resaltó la importancia de la acreditación por parte de la Unidad Solidaria para poder trabajar con organizaciones del sector. Sin embargo, advirtió que la acreditación no debe limitar la autonomía educativa de las organizaciones.

“La certificación es muy importante porque marca perfil, escenarios, temáticas y conceptos, pero debe permitir que cada organización construya su propia ruta educativa”.

La Directiva 031 de 2000, que cumple 25 años, es considerada por el gerente de Dinamizar como un marco valioso para la educación solidaria, ya que define claramente los grupos de interés, los ámbitos de acción y los componentes de promoción, formación, capacitación, asistencia técnica e investigación.

No obstante, señaló dos limitaciones principales:

1. Falta de comprensión de la directiva por parte de muchas organizaciones.

2. Escasez de recursos, agravada por medidas como el Decreto 2880, que desvió fondos de educación solidaria hacia la educación formal.

Alfaro propuso incorporar en la educación solidaria temas como nuevos modelos económicos alternativos, inteligencia ancestral, valores comunitarios y herramientas digitales, inteligencia artificial y metodologías mixtas (presenciales y virtuales).

“Hay que tomar muchos elementos nuestros, como la ayuda mutua, la construcción de comunidad y los saberes ancestrales”, dijo.

Por otro lado, para él, un escenario ideal de la educación solidaria debería comenzar desde el colegio, llegar a espacios comunitarios más cerrados, incluir líneas transversales sobre economía solidaria en las universidades y que las organizaciones destinen presupuestos específicos para la educación.

“Si tomamos la educación como un eje estratégico, las cosas cambian”.

Sin embargo, criticó una contradicción en la Ley de Emprendimiento, que permite crear organizaciones solidarias con solo tres personas sin exigir formación previa: “¿Cómo se organiza una comunidad si no se capacita?”.

Armando Alfaro cierra con un llamado a fortalecer la educación solidaria como pilar estratégico para construir un modelo económico más justo, participativo y arraigado en los valores comunitarios. 

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