Enviado por alejandro el
12 de Diciembre del 2025
De la escasez del río a las lagunas: la historia de una asociación que cultiva paz y peces en Arauca
De la escasez del río a las lagunas: la historia de una asociación que cultiva paz y peces en Arauca

Fortuleños por la Paz celebra casi una década de trabajo en piscicultura, generando empleo y abastecimiento en Arauca, mientras mira al futuro con desafíos y esperanza.

Lo que comenzó como una necesidad ante la creciente escasez de pescado en los ríos de la región, se ha transformado, casi nueve años después, en un proyecto comunitario sólido que hoy significa sustento, unión y una apuesta por la paz en el territorio. Esta es la historia de la Asociación de Fortuleños por la Paz, contada por su representante legal, Luis Enrique Padilla Arizmendi.

Todo empezó con el aprendizaje. Un experto con más de treinta años en piscicultura les enseñó los primeros pasos y ese conocimiento inicial los motivó a capacitarse formalmente a través del SENA y prácticas universitarias, consolidando lo que hoy es su línea de trabajo principal.

Después de darse cuenta de la escasez de peces en los ríos aledaños, cuenta Padilla, la respuesta fue crear su propia fuente de producción. Comenzaron con seis tanques o lagunas, manejando un promedio de 30.000 peces, esto los llevó a crecer y trasladarse a un predio más grande en la vereda Alto de la Colorada, donde ahora cuentan con 25 lagunas con mayor capacidad para alevinos.

Actualmente, la asociación genera empleo directo e indirecto para vecinos de la zona, quienes son contratados por días para ayudar en las cosechas. Además, su producción abastece principalmente al departamento de Arauca, surtiendo municipios como Yopal, Arauquita, Tame, Saravena y Fortul, entre otros.

A pesar del camino recorrido, los desafíos persisten, uno de los principales, es la falta de un terreno propio, lo que limita su seguridad y proyección a largo plazo. En contraste, aspiran a mejorar tecnológicamente su sistema de producción con energías alternativas como paneles solares y sistemas de flujo de agua para incrementar y estabilizar la oferta. 

Padilla señala la dificultad para exportar o ampliar mercados por la falta de una figura jurídica más robusta y de canales de comercialización adecuados. Aquí es donde la forma asociativa solidaria muestra el poder de la organización colectiva.

“Una forma cooperativa es más amplia, es más grande y puede jalar un recurso que va a fortalecer a más de una familia; Conseguiría estar beneficiando a más comunidades que no a una sola y eso es lo que el presidente ha tratado de decir, organicémonos”, dice.

Esta visión de unidad es el corazón del proyecto: “Lo que me anima es trabajar la unidad, que trabajemos por todos… la Unión es la que hace la fuerza y es la que saca los proyectos adelante”.

La asociación no solo ha crecido en producción, sino también en representatividad, participando en ferias campesinas para mostrar el potencial de Fortul, Arauca. Para Luis Enrique Padilla, este es un camino que cultiva algo más valioso que el pescado: “Una paz tranquila en un territorio”, donde la comunidad trabaja unida por un futuro común.

Así, entre lagunas y alevinos, la Asociación Fortuleños por la Paz escribe una historia de trabajo solidario, demostrando que cuando una comunidad se organiza, puede transformar la escasez en oportunidad y sembrar las bases de un desarrollo sostenible y en paz.

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